Xochicalco, lugar de la casa de las flores.

Arqueóloga Marcela Zapata Meza,

Fotografía: José Luis Casados Romero

“En México cada cerro, montaña o elevación es una pirámide”. ¿Recuerdas haber escuchado esta frase? ¿Recuerdas tus clases de Historia de México Prehispánico en primaria, en secundaria o en prepa? ¿Recuerdas alguna zona arqueológica, de México, que te haya impresionado mucho por su grandeza, por sus construcciones, por sus pirámides, por el paisaje, por su ubicación?

Seguramente ya ha pasado algún tiempo de eso o tal vez no…Pero me gustaría que estas líneas sirvieran para que juntos reflexionemos sobre cuánto nos hemos preocupado por seguir conociendo, por seguir aprendiendo acerca de nuestro país, de nuestra historia; por saber un poco más de cada una de las zonas arqueológicas y del papel tan importante que jugaron las civilizaciones que las edificaron en el desarrollo cultural de México.

En esta ocasión les invito a viajar por el pasado para conocer un poco más sobre Xochicalco. Acompáñenme….

La zona arqueológica de Xochicalco se encuentra ubicada en el Estado de Morelos; fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la unesco en 1999 y es, de acuerdo a los informes del inah, la cuarta más visitada en todo el país, después de Teotihuacan, Chichén-Itzá y Monte Albán. ¿Sabías todo esto?

Un poco de historia….

Xochicalco o lugar de la casa de las flores en lengua nahua, jugó un papel fundamental a la caída de Teotihuacan, asentamiento dominante en Mesoamérica durante el Clásico. Xochicalco ocupó el vacío de poder económico-político provocado tras el abandono de Teotihuacan. El desarrollo y apogeo de esta ciudad-estado tuvo lugar durante un periodo relativamente corto, conocido como Epiclásico (650-900 d.C.), en el que surgieron nuevas formas de organización política, económica y cultural como consecuencia del declive de Teotihuacan como centro hegemónico; esto permitió la movilidad social, la reorganización de los asentamientos, distintas formas de relación e intercambio entre los pueblos y el crecimiento de otras ciudades como Cacaxtla, Xochitécatl y Teotenango, en el centro de México, sin que ninguna alcanzara una supremacía comparable a la que otrora había tenido Teotihuacan.

El crecimiento acelerado, característico del Epiclásico, ocasionó inestabilidad política, el reacomodo de los centros de influencia durante el Clásico y el predominio del militarismo; todo ello llevo a las ciudades de este periodo a una época de decadencia hacia el 900 d.C., lo cual explica, en gran parte, la corta duración del apogeo de Xochicalco, su violenta destrucción y su posterior abandono.

Algunos tips para visitar la zona….

El militarismo, característico del Epiclásico, fue un factor determinante para la planeación y construcción del asentamiento de Xochicalco. Esto no es nada difícil de saber ya que cuando uno se va acercando al sitio, lo primero que nota es que todos los edificios, plazas, estructuras y pirámides están construidos sobre una fortaleza natural que permite tener una visión perfecta de todo el valle que circunda la zona.

Es recomendable visitar la zona con un cierto orden, ello nos permitirá poder entender y conocer mejor cada una de las plazas y sus respectivos edificios, patios y juegos de pelota:

  1. Plaza central. La evidencia arqueológica hace pensar que éste fue el espacio cívico-religioso más importante de la ciudad. Al centro de la plaza se ubica un Adoratorio que contenía una estela con dos glifos con representaciones de sacerdotes, a los costados los Edificios Este y Oeste y, al fondo, la Gran Pirámide con las mayores dimensiones de todo el sitio.
  2. La Malinche. En esta área se localiza uno de los juegos de pelota, el denominado Juego de Pelota Sur, que es el más grande de los tres que, hasta el momento, se han descubierto en la zona. También encontramos 20 altares redondos y uno cuadrado que se piensa, a través de las excavaciones y la evidencia arqueológica, se utilizaban para el cálculo del calendario ritual de 260 días. Por último, en este conjunto denominado La Malinche, podemos observar un conjunto habitacional conocido como El Palacio donde, muy probablemente, se realizaban diversas actividades por parte de la nobleza.
  3. La Plaza Principal.Su carácter político y ceremonial limitaba el acceso, es decir que no todos tenían el derecho de entrar en esta plaza, posiblemente nobles y sacerdotes eran los únicos con esa facultad. En su interior encontramos las estructuras más importantes de todo el sitio: la Pirámide de las Serpientes Emplumadas, con relieves por sus cuatro caras muy finos y estilizados, con representaciones de deidades muy al estilo teotihuacano y maya que hacen pensar en la fuerte influencia artística y religiosa de estas dos culturas para el Epiclásico, es un edificio de extraordinaria belleza y enorme significado. El Templo de las Estelas donde se descubrieron tres relacionadas con Quetzalcóatl y que actualmente se exhiben en el Museo de Antropología. Y, por último, La Acrópolis que fuera la residencia de los principales señores y nobles de la ciudad y que está localizada en la parte más alta del sito.
  4. Conjunto Este.Forman parte de este conjunto el Juego de Pelota Este, la Rampa de los Animales integrada por 255 losas con representaciones de animales de los cuales aún podemos observar algunos restos de pintura y uno que otro trazo, por ello es un espacio que está techado para evitar que los rayos del sol dañen el estuco y el colorido. También localizamos el Conjunto Central como un área donde observamos un altar policromado, un temascal y una cisterna para almacenar agua de lluvia, la cual era distribuida a todo el sitio mediante un elaborado sistema de drenaje.
  5. Conjunto Oeste.Integrado por una serie de estructuras que se sitúan sobre la cueva del Observatorio o Sitio Astronómico el cual fue utilizado, principalmente, para marcar el inicio del ciclo agrícola. Se trata de uno de los observatorios mejor conservados en México y, originalmente, se encontraba recubierto de estuco y pintado de colores negro, amarillo y rojo. Cuenta con una chimenea de observación que de la base a la superficie mide 8.7 metros por lo que es muy precisa para proyectar la luz del sol, y por la noche, permite la visión de los astros que pasan por el cenit; en el día este fenómeno se presenta en dos ocasiones del año: a mediados de mayo y a finales de julio. De finales de abril a mediados de agosto la entrada directa de los rayos solares ilumina de manera natural la cueva; los días que transcurren en este periodo son 105, restando 260 días sin rayos solares directos. Se trata de un fenómeno muy impresionante, y cuando uno se adentra en la cueva es como entrar al pasado… y muy a lo lejos se ve la luz del sol que marca en el suelo un círculo perfecto de luz.

¿Qué tal? ¿Les gustó el recorrido? Ojalá que con esta información la próxima vez que tengan la oportunidad de visitar Xochicalco disfruten más su estancia y puedan apreciar mejor la grandeza del lugar, la importancia del papel que jugó esta ciudad en el México prehispánico y el legado histórico que nos dejó.

Top