¿Superfoods?

Por Sophia Casab /nutrióloga clínica

sophienutricion@gmail.com

Estoy segura de que alguna vez ha escuchado esta palabra en campañas publicitarias de ciertos alimentos, naturales o procesados, y que probablemente se pregunta si todo el revuelo que se hace en torno a ellos es verdad. Pues bien, de acuerdo con el European Food Information Council, el término “superfoods” se acuñó desde principios del siglo XX, como parte de una estrategia publicitaria dirigida hacia ciertos alimentos con alguna sustancia, compuesto o bioactivo, natural o añadido, que aseguraba brindar un beneficio extra para el bienestar general. Para evitar fraudes y peligros a la salud, las autoridades sanitarias de diversos países exigieron la suficiente evidencia científica que avalara tales afirmaciones. En el caso de los Estados Unidos, como no todos los productos cumplían con el requisito, en el 2007 las instancias de salud y el gobierno prohibieron el uso de esta palabra, si no se sustentaba lo que prometían y/o aseveraban.

Podríamos decir que el descubrimiento de estas sustancias fue a raíz de la recolección de datos epidemiológicos de ciertas poblaciones en el mundo con características resaltantes y/o particulares, como la longevidad, los bajos niveles de colesterol, la incidencia baja o alta de cáncer, etc. Con todos estos datos los investigadores se dieron a la tarea de indagar la causa-efecto de los patrones de alimentación, y su posible rol en la salud y enfermedad. Un ejemplo es la relación positiva al seguir la dieta mediterránea y su protección al corazón; o la negativa, como el exceso de consumo de sal y el desarrollo de cáncer de estómago.

En la década de los 80, el Ministerio de Salud de Japón lleva a cabo el proyecto denominado “Análisis y desarrollo sistemático de la función de los alimentos”. Derivado de este surge el término “alimento funcional”, el cual, dicho sea de paso, sí es aceptado por la comunidad científica internacional, definiéndose como: “Aquel que posee mayores concentraciones de algún compuesto o sustancia bioactiva particular, más allá de sus propiedades nutricionales habituales, y puede ser considerado como tal si se demuestran con evidencia científica sus efectos benéficos sobre una o más funciones del organismo, de modo tal que mejore el estado general de salud, reduzca el riesgo de enfermedad o ambas, junto con un estilo de vida saludable”.

Este término incluye una gran variedad de alimentos y bebidas, ya sea en su estado natural o con algún ingrediente añadido o fortificado; sin embargo, existen varios aspectos importantes que se deben tomar en consideración cuando queramos incorporar algún alimento funcional en nuestra dieta. Para obtener sus beneficios el consumo debe ser de manera regular y en cantidades suficientes y/o adecuadas, además de que no deben omitir otros del mismo grupo. Por ejemplo: Si el lector se informa que el arándano es “rico” en antioxidantes, no es necesario comer un kilo diariamente o descartar otros frutos con similares características como las zarzamoras, las moras azules, la fresa y la frambuesa. Recordemos que en la variedad está el gusto, y en este caso, la salud.

Siempre hay que buscar el equilibrio y variedad para que se complementen entre sí; un buen ejemplo son el frijol y el arroz integral, que juntos forman proteínas de alto valor biológico. Al combinar perfeccionamos la dieta.

Por otro lado, como consumidores debemos informarnos si las promesas de bienestar y salud son avaladas por estudios científicos serios de publicaciones acreditadas. (Generalmente universidades o laboratorios e investigadores y/o científicos especializados). Recuerde que el conocimiento es poder. Busque varias referencias serias.

Si un alimento aislado promete ser la cura para alguna enfermedad, piénselo dos veces. Recuerde que existe la variación fisiológica, ambiental y genética entre individuos, además de que el estilo de vida es un factor importante. No porque a una persona le haya beneficiado quiere decir que a usted también.

En conclusión, para que un alimento sea considerado “funcional” debe poseer, aparte de su valor nutritivo, algún componente extra que es benéfico a la salud, cuando se consume como parte de una dieta variada y equilibrada, de manera regular y en cantidades efectivas, siempre junto con hábitos saludables. Hay que tener especial cuidado de no excedernos con un solo alimento. El consumidor tiene el derecho a ser bien informado, con leyes claras de etiquetado y reclamos de salud sustentados por parte del productor, así como también tiene la obligación de asesorarse con un médico o nutriólogo, antes de hacer cualquier cambio a su dieta habitual.

Y algo muy importante: que sea “orgánico” no necesariamente quiere decir que sea un “alimento funcional”.

Nombre/sustancia/bioactivo Función
Probióticos

 

Cambios positivos en la microbiota intestinal. Se encuentran en las bebidas fermentadas, como el yogurt o kéfir.
Fitoesteroles y Fitoestanoles Coadyuvan a la disminución del colesterol.
Ácidos grasos Omega 3 Disminución del dolor en artritis reumatoide, bajar niveles de colesterol, disminuir procesos inflamatorios.
Aceite de Oliva (Ácido oleico) Salud cardiovascular.
Resveratrol

Se encuentra en el vino tinto, y en menor medida en el blanco. Antioxidante, disminución de la agregación plaquetaria, fitoestrógeno y anticancerígeno.

Bibliografía:

1) ¿Qué son los alimentos funcionales y a qué llamamos “superalimento?  Fundación Española de la Nutrición. 9 de septiembre, 2017.

2) ¿Could Superfoods stop disease? Gianluca Dotti. European Research Media Center. 10 de agosto, 2017. URL: https://cordis.europa.eu/news/rcn/141562_en.html

3)  The Science behind superfoods. Are they really super? European Food Information Council.  11 de diciembre, 2012. URL: https://www.eufic.org/en/healthy…/the-science-behind-superfoods-are-they-really-sup…

4) Position of the American Dietetic Association. Functional Foods. 1999, Oct; 99(10): 1278-85. URL: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19338113.

5) Superfoods or superhype? Harvard School of Public Health. https://www.hsph.harvard.edu › The Nutrition Source.

6)  La importancia de los Alimentos Funcionales y su Validación Científica. Maritere Narváez. CONACYT.  29 de junio, 2016. URL: www.conacytprensa.mx/…/8196-la-importancia-de-los-alimentos-f…

7) Functional Foods. Brittish Nutrition Foundation. Functional Foods. URL: https://www.nutrition.org.uk/nutritionscience/foodfacts/functional-foods.html?start=2.

8) Hipercolesterolemia y Alimentos Funcionales. Sagrario Martín Aragón, Elena Marcos. Farmacia Profesional.  2008, 22:46-51.

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