Platillos sencillos para quedar bien.

El acelerado ritmo de vida actual no da oportunidad de hacer platillos complicados y muy elaborados. Sin embargo, hay ocasiones en que quieres quedar bien con tus invitados sin que esto signifique pasar horas (o incluso días) en la cocina. Para esas ocasiones te propongo dos recetas sencillísimas con las que podrás apantallar al comensal más exigente.

Pollo al vino blanco

Ingredientes:

6          piezas de pollo con piel (pierna, muslo o cuartos de pechuga)

½         taza de aceite de oliva

2          dientes de ajo finamente picados

300      mililitros de vino blanco

1          taza de consomé de pollo

1          cucharadita de hojas de tomillo

2          hojas de laurel

Sal y pimienta al gusto

 

Preparación

  1. Lavar las piezas de pollo y salpimentar.
  2. En una olla agregar el aceite de oliva y esperar a que caliente. Freír las piezas de pollo por ambos lados hasta que estén perfectamente doradas. Retirar.
  3. En el mismo aceite, bajar la intensidad del fuego y sofreír el ajo ligeramente.
  4. Incorporar las pechugas de pollo y agregar el vino, el tomillo y el laurel.
  5. Cuando rompa el hervor agregar el consomé y tapar. Dejar que se cocine hasta que el pollo esté listo.
  6. Decorar con una ramita de tomillo y servir acompañado de pan.
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