No tengo lugar en tu vida.

Psicoterapeuta Blanca Almeida  / www.blancaalmeida.com

Existen muchas mujeres que desean una vida compartida, en pareja, sin embargo, su estilo de vida e intereses reales contradicen dicho anhelo.

En consulta me han llamado la atención las constantes quejas y comentarios de los hombres con respecto a la vida en pareja. Se enfrentan con mujeres que valoran su independencia a tal grado que no dan lugar para una vida conjunta.

Los signos de bienestar o manifestaciones de amor de parte de los hombres son interpretados por las mujeres de forma errónea, por ejemplo:

■        Comunicarse con la pareja para avisar que saldrán tarde del trabajo, o que llegaron bien a su casa, son percibidos por la mujer como intromisiones por parte del hombre que desea controlarlas o mandarlas.

■        Si respetan la individualidad de la pareja como ella pide y no llama, surgen los reclamos por falta de atenciones.

■        Cualquier actividad conjunta que no sea de su agrado es vista como tiempo perdido o no invertido en su desarrollo personal.

■        Pedir tiempo para la relación es interpretado como falta de consideración a sus múltiples ocupaciones y responsabilidades, laborales y sociales.

Los hombres confundidos comentan:

  • Si digo porque digo, si no digo porque no opino. No sé dónde me encuentro parado.
  • Si respeto la individualidad de mi pareja como ella pide y no le llamo, me reclama mi falta de amor. Si llamo se queja de mi control constante.
  • Siento que soy un esclavo, que para ser amado debe estar de acuerdo con todo lo que ella plantea.
  • Me encuentro en el último escalón de su lista de prioridades.
  • Estar en una relación no me beneficia, pues exigen mucho y dan poco.

Como resultado encontramos mujeres solas anhelando compañía y compromiso, pero sin apertura a puntos de vista diferentes a los propios. Y por otro lado, hombres desconcertados en busca de una vida en común.

Las acciones de las mujeres emiten un mensaje claro de NO compromiso.

Me enseñas, mujer, a no comprometerme …

  • al no mostrarte cortesías, porque piensas que soy obsoleto o porque es un insulto a tu capacidad como mujer e individuo.
  • al no halagarte pagando la cuenta, porque somos iguales y cada quién paga lo suyo, para ello trabajas.
  • al no pedirte matrimonio o vivir juntos, porque coartaría tu libertad y lo interpretas como el fin de tu ser al convertirte, en ama de casa.
  • cuando siento que no me escuchas, porque estas más interesada en tus asuntos y no hay lugar para los míos.
  • cuando dices que tener una familia para ti no es la prioridad en este momento y no defines si lo será en un futuro.

Qué sucede

Las mujeres nos hemos ido al extremo para defender la independencia e individualidad, pensamos que el hombre quiere arrebatarla, someternos, controlarnos; y qué alejadas estamos de la realidad. La vida en pareja es interpretada como una lucha de poder.

Si pensamos que todo atenta contra la individualidad, ciertamente el tener pareja es el atentado más grande.

Hemos olvidado las delicias y ventajas de la vida en común, para lograrla en armonía recomiendo ver al hombre como un ser amable y no como el adversario.

Para ser amadas hay que dar y no sólo exigir.

¿Deseas un compañero?, abre tu corazón y deja aflorar la sensibilidad, sencillez, alegría; es momento de guardar la espada. No es necesario seguir probando tu fuerza, independencia e individualidad, las tienes, ahora compártelas sin miedo.

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