Imagen Mitos sobre las dietas y la pérdida de peso

Mitos sobre las dietas y la pérdida de peso

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¿Alguna vez has intentado bajar de peso? ¿Has oído de la dieta de la luna? ¿O te han dicho que no cenes o comas hidratos de carbono después de las 6 de la tarde? ¿Y por más que dejas de consumir carbohidratos, no adelgazas?

La alimentación es un hábito modificable, con múltiples factores biopsicosociales que van de acuerdo con nuestra cultura, nuestras costumbres y al sentido de pertenencia a un grupo en particular. En México, como en muchos otros países, se observa un cambio en los hábitos poblacionales, la alimentación saludable y la actividad física van en descenso por las rutinas citadinas. Una buena nutrición es necesaria; nutrirnos para mantener las necesidades básicas como: respirar, pensar, movernos, entre otras.

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Es importante saber que el peso no es el principal determinante de un estado de salud. La composición corporal proporciona indicadores a los especialistas en nutrición para cubrir las metas específicas de cada individuo y, con base en ello, realizar un plan de alimentación específico para su paciente.

Un plan de alimentación es la guía personal para mantener una composición corporal en un nivel óptimo, y cubre las necesidades básicas, transformación de alimentos en nutrimentos y actividad física, considerando edad, peso, estatura y sexo.

Es necesario saber que los alimentos están compuestos por tres grupos de macronutrientes: hidratos de carbono, lípidos y proteínas; el exceso en el consumo de cualquiera de estos genera un incremento en la masa grasa corporal.

Por ello, las dietas bajas en energía, como pueden ser la dieta de la luna, la sopa de col, dieta de las uvas, dieta de la manzana, ayudan a reducir el exceso de peso debido a la baja ingestión de energía; sin embargo, el aporte nutrimental es desequilibrado y a la larga puede ocasionar deficiencias de micronutrientes, vitaminas y minerales.

Las dietas incrementadas en proteínas y grasas, o dietas cetogénicas, fomentan la pérdida rápida de peso, principalmente por la disminución de agua corporal. Lo que generan es un incremento de colesterol, triglicéridos sanguíneos, daño hepático, sobrecarga renal, estreñimiento, reducción de fuerza muscular, entre otros. Este tipo de dietas disminuye la ingestión de hidratos de carbono y fibra dietética. El cerebro solamente funciona de glucosa, por lo que genera también dolores de cabeza constantes y mal humor.

El horario de consumo de alimentos es un punto importante para considerar, la mayoría de la población considera que hay alimentos ricos en hidratos de carbono, como las frutas, que no deben consumirse antes de media tarde, esto no es cierto, ya que los alimentos se asimilan y absorben de acuerdo con su composición, y el cuerpo es tan eficiente que, a pesar de que estemos dormidos, siguen los procesos metabólicos.

Lo que la investigación ha demostrado es que, si tu primer alimento del día es equilibrado y adecuado en porciones, el consumo energético el resto del día también lo será. Por otro lado, si se está acostumbrado a comer grandes cantidades energéticas por la noche, al día siguiente tu consumo general será mayor, ya que el nivel de saciedad disminuye.