Las huellas de la responsabilidad ambiental.

Maestra Bibiana Cadena

En estos tiempos se incrementa a pasos agigantados la tendencia mundial de las empresas hacia la sustentabilidad ambiental, que se refiere a la administración eficiente y racional de los recursos naturales, de manera tal que sea posible mejorar el bienestar de la población sin perjudicar el medio ambiente. El hombre ha tomado conciencia del desgaste injusto que ha hecho al planeta, deteriorando cada vez más el entorno en donde habita y el daño que realiza a los animales.

Lo anterior ha servido para que grandes empresas centren sus esfuerzos en devolver al planeta lo mucho que le han quitado, ya sea modificando sus productos, empaques, métodos de producción, sistemas de distribución, etc.

Hay diversas maneras de medir el impacto negativo que las empresas y los individuos generan al medio ambiente.

Un indicador es la llamada huella de carbono, la cual se refiere a la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero, que produce el ser humano al fabricar un producto o realizar sus actividades diarias. Se expresa en toneladas de CO2 (dióxido de carbono) emitidas. Existen calculadoras que ayudan a verificar cuánto CO2 emite cada producto o individuo.

Estos cálculos, en el caso de los productos, analizan todo el proceso para fabricarlos, desde el envío y recepción de materias primas, hasta que lo recibe el cliente.

El mismo cálculo es para un individuo, solo que incluye todas sus actividades diarias, la cantidad de energía que utiliza durante su día, desde el uso de electrodomésticos, hasta los transportes utilizados. La mayoría de estos cálculos arrojan las toneladas de CO2 emitidas, y el número de árboles sembrados que se deben al planeta para contrarrestar el efecto.

Otro indicador es la huella hídrica; en 2002 el profesor holandés Arjen Hoekstra se refiere a ella como el agua dulce total que se requiere para producir bienes y servicios.

Es importante saber cuánta agua se requiere para la producción de ciertos alimentos y productos; por ejemplo: se necesitan 2,000 litros de agua para producir un kilo de aguacates, (según explica The Guardian, con datos de Water Footprint Network); para producir un kilo de arroz se requieren 3,000 litros de agua; para producir una taza de café se necesitan 140 litros de agua. (fuente: www.huellahidrica.org)

Los indicadores anteriores sin duda hacen reflexionar y tomar conciencia de lo que se produce y se consume. Existen empresas que se han preocupado por disminuir los efectos negativos de sus procesos. Es importante que los individuos actúen conscientes de ello y así se apoye a revertir desastres que definitivamente tendrán grandes repercusiones para el ser humano y el planeta si no se solucionan.

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