Imagen La palabra virus pone a temblar a más de uno

La palabra virus pone a temblar a más de uno

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Ahora, más que nunca, la palabra virus pone a temblar a más de uno. Y es que lo relacionamos con graves enfermedades y actualmente nadie se salva de escuchar cuando menos una vez al día acerca de cierto virus: El SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19, que ha causado más de un millón de muertos alrededor del mundo.

Además de esta enfermedad, que tiene al mundo paralizado y a las economías en recesión, los virus son responsables de enfermedades como SIDA, fiebre hemorrágica por el virus del Ébola, herpes genital, influenza, sarampión y muchas más. Algunos tipos específicos de cáncer, como el cervicouterino, el de hígado o de piel también están relacionados con infecciones por virus. Todo esto hace tan temibles a estos seres minúsculos, de los cuales realmente la ciencia comenzó a saber hace relativamente poco.

Un virus es una partícula de código genético, ADN o ARN, encapsulada en una vesícula de proteínas. Los virus no se pueden replicar por sí solos, necesitan infectar células vivas para hacer copias de sí mismos, es decir, se reproducen mezclando su propio material genético con el de la célula huésped. De esto se puede deducir que las infecciones por virus han sido elementos cruciales en la evolución de todos los seres vivos.

Se sabe que el genoma humano contiene secuencias de ADN denominadas elementos transponibles, que se originaron a raíz de la infección por un virus y se integraron en el genoma. Algunos elementos transponibles participan en procesos fundamentales para la vida, como la implantación y desarrollo del embrión, la producción de la enzima en la saliva que degrada el almidón o la formación de áreas del cerebro específicas, entre muchos otros.

Pero esto no es todo, la capacidad de los virus de mezclar su material genético con el de la célula infectada, está arrojando enormes esperanzas para el tratamiento de algunos tipos de cáncer.

El tratamiento denominado Kymriah, para la leucemia linfoblástica aguda, en niños y jóvenes menores de 25 años, basado en la innovadora técnica CART (Chimeric Antigen Receptor T-Cell), consiste en extraer y modificar genéticamente células T del propio paciente. Las células T son un tipo de linfocito capaz de responder de forma específica contra patógenos y células cancerosas. Una vez modificadas, las células T son reingresadas en el organismo del paciente, para que éstas reconozcan y destruyan las células cancerosas. El vehículo a través del cual se llevan estas células T modificadas es un virus, que por su capacidad de mezclar su material genético con el del huésped es ideal para lograr que el tratamiento funcione de manera óptima.

Este tratamiento novedoso está arrojando resultados muy alentadores, y esta forma de utilizar a los virus como un instrumento para tratar diferentes tipos de cáncer y de otras enfermedades está siendo investigada en muchos países, con resultados esperanzadores.