La magia de la gratitud

Por Eduardo López / Psicoterapeuta e instructor de Kung Fu, Tai Chi y Chi Kung médico / Facebook: Sukkhaholistic

Como muchas de las personas que van a leer este artículo saben, conforme la vida va avanzando despertamos una nueva consciencia dentro de nosotros. Entendemos que muchas de nuestras grandes preocupaciones y dramas de la adolescencia no eran tan graves como pensábamos, también vemos la consecuencia real de ciertas decisiones que hemos tomado en la vida, en muchas ocasiones terminamos dándole la razón a nuestros padres y muchas otras tantas veces descubrimos lo valioso que era algo, porque ese algo ya no está.

“La vida es muy corta”, “El tiempo vuela”, son frases que lamentablemente sólo hasta que alcanzamos cierta edad cobran sentido. Y es por ello que en la inconsciencia perdemos en nimiedades ese valioso tesoro que es el “tiempo”; en peleas, guardando rencores por años o desperdiciando la oportunidad de cuidarnos.

Puede que en este momento estés leyendo esto en la sala de espera de un consultorio, hospital, o de algún laboratorio, esperando tu turno para pasar a consulta o recibir tus resultados. Seguramente hace unos años, cuando no te encontrabas en esta situación, para ti el estar sano no era un motivo de alegría o de sentirte agradecido. Y no te sientas mal por ello, la verdad es que vivimos una vida bastante inconsciente, y la mayoría de las veces solamente hasta que perdemos algo es cuando empezamos a agradecerlo. Como dice el monje vietnamita Thich Nhat Hanh: “En nuestra vida cotidiana no nos sentimos felices ni agradecidos por no tener un dolor de muelas, pero cuando tenemos este dolor recordamos lo bello que es y lo felices que nos hace no tenerlo”.

La gratitud es algo mágico, porque nos otorga 2 maravillosos regalos

El primero es el regalo de la presencia, puedes estar agradecido por algo del pasado, por algo ya vivido o que sucedió, puedes estar agradecido con lo que estás viviendo en este momento, o puedes estar agradecido por algo que sucederá en un futuro o por las posibilidades que se prospectan para ti, y aún así, esa gratitud sólo la puedes sentir en el presente, sólo en este momento puedes sentirte agradecido, entonces una vida agradecida es una vida con presencia, es una vida en el aquí y el ahora.

El segundo regalo que nos otorga abre ante nosotros las puertas de la felicidad, la mayoría de las personas pensamos que sentimos gratitud cuando estamos felices, nos sentimos agradecidos de tener momentos especiales, de las palabras que nos brindaron, aquel regalo de San Valentín, la llegada de un hijo, etc. Y por supuesto que no podemos negar lo especial de momentos como esos, nadie está diciendo que no los disfrutes y los vivas. Pero he aquí un cambio de paradigma y tal vez una de las frases más importantes que han llegado a mi vida: “Aquel que no está agradecido por lo que ya tiene, no podrá ser feliz, incluso aunque obtenga lo que desea”.

En este momento te puedes estar preguntando: ¿De qué estás hablando, Eduardo? ¿De la gratitud o la felicidad? Pero en realidad no son temas separados, uno acompaña al otro, hablar de gratitud es hablar de felicidad, así como hablar de felicidad es hablar de gratitud.

Es por ello que te invito en este momento a hacer un ejercicio conmigo, una pequeña reflexión; observa todo lo que das por sentado en tu vida, todo lo que crees que ya es tuyo por derecho, cosas que son aparentemente muy simples u obvias, por ejemplo, si estás leyendo esto, quiere decir que tienes al menos un ojo que te permite hacerlo, si vas a reflexionar sobre esto, tu cerebro y tu mente están lo suficientemente lúcidas para hacerlo, ¿puedes caminar?, ¿manejaste hasta donde estás o alguien te llevó?, ¿tuviste para desayunar hoy?, ¿pudiste ver a tus seres queridos este día al menos al despertar?, ¿hubo agua en la regadera para bañarte?, ¿te das cuenta?

Básicamente estoy pidiéndote que pongas atención al momento presente, y te des cuenta que aquí y ahora tienes mucho que agradecer, empezando por el hecho de que estás vivo. No permitas que la vida te pase de largo, como si fueras por una carretera con el paisaje más hermoso y fueras tan rápido que no apreciaras absolutamente nada.

Tengo que aceptar que yo mismo muchas veces caigo en la trampa de la inconsciencia y no pongo suficiente atención a lo que estoy viviendo, pero en contraste, muchas veces me he visto conmovido hasta las lágrimas cuando esa chispa de consciencia despierta en mí y me permite ver lo afortunado que soy por tener una vida, unos padres, una pareja, más aún, por tenerme a mí mismo y ser capaz de apreciar y agradecer.

Yo no puedo decirte por qué sentirte agradecido, porque no sé las condiciones de tu vida. Tampoco puedo obligarte a sentirlo, lo único que puedo hacer es invitarte a intentarlo, invitarte a sumergirte en ti mismo. Lo único que sí puedo hacer es asegurarte que estés en la situación que estés, si abres los ojos lo suficiente, serás capaz de ver que no sólo es una, sino muchas las razones para sentir gratitud. También puedo asegurarte que si vuelves esto una práctica constante en tu vida, vivirás una vida más feliz, más consciente y no correrás el peligro de pasar dormido por tu vida; decidas practicarlo o no, yo ya estoy agradecido de poder compartir esto contigo.

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