Imagen La importancia de gatear

La importancia de gatear

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Algunos bebés son más inquietos y otros son más tranquilos; algunos son temerarios y otros tímidos, algunos son más audaces que otros, pero a todos les encanta explorar y descubrir el mundo que les rodea y se sienten estimulados por los nuevos logros que tienen día con día.

Un gran paso en el desarrollo de la motricidad del bebé es gatear. A través del gateo el niño adquiere una nueva independencia, pues se puede desplazar sin ayuda para alcanzar objetos, buscar a mamá y mirar las cosas desde un ángulo diferente. Es importante considerar que, cuando el bebé comienza a gatear se debe poner mucha atención en lo que queda al alcance de su mano; que no vaya a romper nada valioso o importante, pero, sobre todo, que no implique ningún riesgo. De igual manera, evitar que pueda llegar a lugares que ofrezcan peligro como escaleras, la cocina o cables eléctricos. También es recomendable mantener perfectamente limpios los pisos donde el bebé puede gatear, incluyendo que no haya objetos pequeños o bichos que pueda llevarse a la boca.

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En este momento del desarrollo del bebé es fácil caer en la tentación de la andadera, sin embargo, no son recomendables, tanto por razones de seguridad, como porque interfieren con un adecuado desarrollo psicomotor. Los bebés nacen con una serie de reflejos producto de la evolución humana. Uno de estos es el reflejo de marcha, que se manifiesta en un recién nacido cuando el médico levanta al bebé por las axilas y lo coloca verticalmente con los pies sobre un plano recto, como una mesa; cuando siente el estímulo en la planta de los pies, el bebé se endereza y estira las piernas alternativamente, como si quisiera caminar. Esto apunta a que todos los seres humanos saludables estamos capacitados para caminar desde el inicio de nuestra vida, sin necesidad de una andadera.

Por otra parte, para que inicie la marcha, un bebé necesita fortalecer una serie de músculos, al mismo tiempo que debe adquirir el control de ciertos movimientos. Es por lo que aprenden primero a sentarse, luego se arrastran sobre su pancita, después gatean y finalmente se ponen de pie con ayuda y comienzan a dar sus primeros pasos. Todo este proceso es una secuencia perfecta que dará al bebé las habilidades y el desarrollo para caminar y que no debiera ser alterado.

Un bebé promedio comienza a gatear entre los 7 y los 10 meses de edad. En un inicio, todos tienen un estilo personal y poco a poco adquieren la habilidad para hacerlo de forma más eficiente y veloz. Algunos comienzan gateando de lado o de reversa, otros no despegan el trasero del piso y se arrastran, como remando con las manos. Algunos se desplazan sobre su pancita y se impulsan con los pies, en fin, los estilos son innumerables, pero la mayoría logrará optimizar sus movimientos para moverse de forma efectiva y razonablemente veloz.

Gatear ayudará a fortalecer los músculos del bebé y su sentido de equilibrio para cuando comience a caminar. En algunos casos hay bebés que se brincan esta etapa y pasan de estar sentados directamente a caminar, primero con ayuda y luego ellos solos, sin haber gateado, y esto no debe ser motivo de preocupación.

Ante cualquier duda, consulta con el médico.