La educación de los hijos…

Por Marisol Gómez a través de su blog “El arte de vivir en familia”

El hombre tiene la necesidad de educarse para vivir mejor y perfeccionarse a sí mismo; la educación es un derecho del hombre. Los padres deben buscar que el niño de hoy se convierta en una persona íntegra en el futuro.

Para explicar qué es la educación, empezaremos dando su raíz etimológica, educación viene de latín “educere”, que significa llevar o conducir, por lo tanto educar es llevar a una persona a su perfeccionamiento. Los padres son los que deben enseñar el camino.

Los padres deben guiar, sacar lo mejor del hijo, desarrollar todas sus capacidades y limar sus defectos, todo esto con una actitud de ayuda y servicio. La educación es un proceso de mejora, de crecimiento, donde interviene la orientación de los padres y la intención, voluntad y libertad del hijo. La educación es necesaria para la vida de la persona y para la sociedad. Es un proceso continuo que se desarrolla a lo largo de la vida.

La educación tiene las siguientes características básicas:

  • Es un proceso constante.
  • Es un proceso de mejora que busca el desarrollo y madurez de la persona.
  • Es un proceso intencional y permanente.
  • Requiere de la libertad, se conduce a ella al educar.
  • Es un proceso que actualiza las virtudes, ya que enseña los valores.
  • Es auténtica, se realiza en función y al servicio de la persona.
  • Tiende a la perfección.

Los padres, para poder educar, deben:

  • No tener miedo de decir que no.
  • No ceder al chantaje y a la presión.
  • Dejar claros los puntos negociables y los no negociables.
  • Estar preparándose continuamente para ser padres.

El padre educa al hijo para que alcance la felicidad, su ejemplo es indispensable, las palabras mueven y los hechos arrastran. Los hijos deben ver la lucha y el esfuerzo de los padres por mejorar. Que sean testigos de los éxitos y fracasos de los padres (que vean cómo se rectifica ante ellos). Ser coherentes en todo momento.

La importancia del ejemplo de los padres se debe a que el aprendizaje es un proceso que depende de registros de estímulos externos (auditivo, visuales, táctiles), e internos (pensamientos, reacciones emocionales) en la memoria. Estos registros se guardan en la memoria involuntaria y automáticamente. Los hijos registran todos los comportamientos de los padres, lo que hacen, dicen y ven. Lo que se registra no se puede borrar, sólo se pueden escribir nuevos registros sobre los viejos, pero esto es complicado.

La convivencia diaria da muchas oportunidades para educar. Todos los miembros de la familia deben tener claras las normas y respetarlas.

Los padres deben luchar diariamente por ser buenos educadores, y no cometer los siguientes errores:

  • Corregir en público. Se provoca humillación y complejos difíciles de superar.
  • Ejercer la autoridad con agresividad.
  • Ser excesivamente crítico. El débil condena y juzga, mientras el fuerte comprende y perdona.
  • Castigar cuando se está enojado y establecer límites sin explicación alguna.
  • Ser impaciente, renunciar a educar.
  • No cumplir las promesas.
  • Destruir sueños y esperanzas.

La primera escuela de las virtudes es la familia, donde se aprende a vivir responsablemente la libertad, y donde se desarrolla la personalidad. Es más fácil educar a los hijos si en la familia hay un ambiente de ayuda y servicio.

Buscar en la educación los éxitos, ya que ellos motivan a continuar. Estimular la colaboración entre los miembros, el apoyo mutuo y la confianza para crear un ambiente positivo que permita potenciar las habilidades.

Los padres deben educar para la selectividad, la crítica, la autonomía, el autocontrol, el desarrollo de un pensamiento positivo, la confianza en sí mismo y la autoestima. Estimular el respeto, la tolerancia, la serenidad, el servicio. Reconocer y recompensar los logros con conductas positivas. Utilizar la empatía (ponerse en el lugar del otro); con todo esto se busca el desarrollo personal y una vida familiar equilibrada. Llevar a cabo toda la educación preventiva necesaria para aumentar la resistencia y fortaleza de la familia y sus miembros, ante todo lo externo que pueda hacerles daño.

 

 

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