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Inmunoestimulantes orales en niños

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Las infecciones respiratorias agudas (IRA) son uno de los principales problemas de salud durante la infancia, siendo responsables del 20% de las consultas médicas y del 75% de la prescripción de antibióticos. Las presentaciones de IRA más frecuentes son la otitis, sinusitis, rinitis y faringitis, que pueden generar complicaciones como la neumonía si no se brinda el tratamiento adecuado.

El sistema inmunológico de los niños se encuentra en formación de una memoria biológica que le permita detectar agentes, como virus o bacterias, que puedan desencadenar una infección.

Cuando un niño presenta en repetidas ocasiones cuadros de alguna IRA, durante un periodo de 12 meses, se debe actuar de forma oportuna para fortalecer su sistema inmunológico y que genere los anticuerpos necesarios para que pueda combatir las infecciones.

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Desde 1970 se propone el uso de inmunoestimulantes orales como una alternativa de prevención y tratamiento para infecciones recurrentes. Los inmunoestimulantes orales más utilizados están compuestos por una mezcla de cepas bacterianas, por sustancias o extractos de leucocitos humanos capaces de inducir el buen funcionamiento del sistema inmunológico.

Las cepas bacterianas que son utilizadas para la realización de los inmunoestimulantes fueron totalmente cultivadas en laboratorio. No son capaces de generar una infección, dado que han sido atenuadas para que al entrar en contacto con el sistema inmunológico provoquen una señalización y puedan ser detectadas posteriormente. Dentro de las principales bacterias que contienen este tipo de inmunoestimulantes se encuentran el Staphylococcus aureus, Streptococcus viridans, Streptococcus pneumoniae, Streptococcus pyogenes, Klebsiella pneumoniae, Klebsiella ozenae, Moraxella catarrhalis y Haemophylous influenzae, que son los principales causantes de infecciones respiratorias.

En el caso de las sustancias, tienen como principales efectos el favorecer la producción y maduración de agentes propios del sistema inmunológico, como las interleucinas (que se encargan de la comunicación entre las células del sistema inmunológico) y los linfocitos (son células capaces de generar la “memoria biológica”, destruir a los agentes patógenos y controlar la respuesta del sistema inmune), aumentando la capacidad de las células para actuar oportunamente.

Los extractos de leucocitos humanos son compuestos procesados para obtener las proteínas en su estado más aprovechable, y tienen como función transmitir información a los linfocitos con el fin de activar, modular e incrementar la respuesta inmunológica. Esto favorece la generación de una memoria biológica, ya que las proteínas que lo conforman trasmiten la memoria de los donadores sanos a la persona que lo consume, haciéndolo capaz de responder de forma adecuada ante cada infección.

Cualquiera que fuera el inmunoestimulante debe ser indicado por un médico especialista, debido a que para cada caso se requiere una dosificación recomendada y un monitoreo constante.