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En busca de la felicidad

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Dicen por ahí que la felicidad es una elección. Aunque la personalidad, la genética y las circunstancias particulares de la vida intervienen en el nivel de felicidad de cada persona, es cierto que cada quien tiene control sobre gran parte de ella.

Aunque esto suene sencillo, todos sabemos que no lo es, sin embargo, si eres más consciente de tu realidad, agradecido por lo que tienes y más relajado en tus actitudes, es probable que te sientas más alegre y en paz. Para llevar esta sugerencia a tu vida diaria es necesario adoptar algunas medidas:

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- Conéctate con lo que te causa alegría. Desde jugar a la pelota con un niño en un parque, hasta tomar clases de pintura o cocinar platillos nuevos, todos tienen actividades que pueden disfrutar. Tal vez el estrés del día a día o el miedo al qué dirán te han alejado de aquello que te hizo feliz en algún momento. Sin importar la razón por la que las hayas suspendido, prueba nuevamente esas actividades divertidas. Conectarte otra vez con lo que más te gusta hacer es una manera sencilla de aumentar tu alegría.

- Desconéctate de tus problemas. Los problemas cotidianos, sean de la índole que sean, suelen hacer que sientas que el mundo se te cierra y no hay salida. Causan miedo, ansiedad y te pueden obsesionar. ¿Alguna vez te has sentido tan involucrado con algo que el tiempo parece detenerse y tus preocupaciones desaparecen? Esto se llama “estar en estado de flujo”. Se trata de un estado de total concentración en la tarea que realizas, y puede aumentar tu felicidad. Tocar un instrumento musical y perderse en la lectura de un buen libro son ejemplos de cómo puedes meterte en el flujo.

- Busca algo nuevo cada día. Tu cerebro se siente atraído por las cosas que son novedosas. Cuando estás poniendo atención a algo nuevo, te centras en el momento presente, lo que puede aumentar la sensación de felicidad. Involucra al cerebro buscando algo nuevo o viendo algo de una manera nueva. No necesita ser una experiencia intensa, como saltar en bungee, puede ser algo pequeño, como recostarte en el pasto y observar las nubes.

- Ponte en primer lugar. Siempre va a haber algo que “deberías” estar haciendo. Esa lista de “lo que debes hacer” nunca acabará. Encontrar el equilibrio depende de ti. Agrega a tu vida, al menos una vez a la semana, algo que sea solo para ti.

- Sumérgete en la naturaleza. Pasar tiempo en la naturaleza puede reducir el estrés y aumentar las sensaciones de vitalidad, asombro, gratitud y compasión. El mundo natural ayuda a las personas a recordar que no son sino pequeños seres de este planeta, y les da un mayor sentido de la totalidad. La naturaleza nutre y restaura. Es una de las mayores fuentes de felicidad.

Si has estado buscando la felicidad, las buenas noticias son que tus opciones, pensamientos y acciones pueden influir en tu nivel de felicidad. No es tan fácil como activar un interruptor, pero puedes aumentar tu felicidad.