Elevado consumo de antibióticos a lo largo de la vida afecta salud en la tercera edad.

  • Ingesta de estos medicamentos es factor de riesgo para desarrollar enfermedades cardiovasculares, intestinales, autoinmunes y neurodegenerativas, además de cáncer, diabetes y obesidad en adultos mayores  
  • Desde la infancia y hasta la senectud, todo antibiótico debe ir acompañado de un probiótico; los desarrollados a partir de levaduras han demostrado mayor efectividad

Por las alteraciones que provocan en la microbiota intestinal a lo largo de la vida, el elevado consumo de antibióticos en México podría ser uno de los principales factores de riesgo para  el desarrollo de desórdenes caridovasculares, enfermedades intestinales, autoinmunes y neurodegenrativas, infecciones, cáncer, diabetes y obesidad entre la población de la tercera edad.

De acuerdo con el estudio Microbioma intestinal y envejecimiento: puntos de vista mecánicos y fisiológicos, desarrollado por científicos de Estados Unidos, Irán, Kazajastán e Italia, los microbios intestinales no envejecen per se, pero las incidencias de las comorbilidades asociadas con la microbiota intestinal tienden a aumentar a medida que el huésped envejece, aunque todavía no está claro si las alteraciones de la microbiota son causa o consecuencia de este proceso de envejecimiento.

En comparación con la de los adultos sanos, la microbiota de las personas mayores es menos diversa y registra menores niveles de bacteriodetes, bifidobacterias y lactobacilos —todas ellas especies de bacterias benéficas—, lo cual podría atribuirse a factores como cambios en la dieta, movilidad reducida, debilitamiento inmulógico, disminución de la función intestinal, infecciones recurrentes, hospitalizaciones y uso de medicamentos.

Entre los mecanismos que actualmente se exploran como alternativas para propiciar un envejecimiento más favorable destacan las terapias dietéticas que incluyen probióticos, así como el consumo de ingredientes de fibra y nutracéuticos, los cuales han demostrado seguridad y efectividad en la recuperación del equilibrio de la microbiota y la salud intestinal.

Desde hace 10 años —cuando el mercado anual en el país fue tasado en 960 millones de dólares, ocupando el segundo lugar en ventas (14.3% del total de medicamentos)—, el consumo de antibióticos en México está identificado como uno de los más altos a nivel global. Aún cuando la legislación que entró en vigor en 2010 logró una reducción de 12% en dicho consumo, la prescricpión de antibióticos en relación con infecciones respiratorias agudas e infecciones gastrointestinales sigue siendo elevada (60% y 80%, respectivamente) y sólo se justifica en 10-15% de los casos.

La microbiota enfrenta las más importantes amenezas durante la infancia y la vejez, etapas de la vida en las que se suelen presentar este tipo de cuadros. A fin de prevenir o revertir los efectos de los antibióticos, los especialistas recomiendan que su consumo vaya acompañado de algún probiótico, los cuales han demostrado efectividad en el cuidado de la salud intestinal.

En especial, el probiótico de origen natural Saccharomyces boulardii CNCM I-745® que, por ser derivado de una levadura —y no de alguna bacteria—, es altamente resistente a los antibióticos, lo cual le confiere un mayor efectividad en la recuperación del equilibrio de la microbiota intestinal y del control de la diarrea asociada al consumo de estos medicamentos.

Ante el hecho de que el envejecimiento de la población es ahora una característica general —ya no solo de los países desarrollados— y conlleva el ejercicio de importantes recuros sanitarios, el desarrollo de estrategias novedosas y efectivas para la promoción y el mantenimiento de una microbiota más saludable resultan muy valiosos, no sólo por sus posibles contribuciones a un envejecimiento más saludable y feliz, sino también en beneficio de los sistemas de salud a nivel global, concluye el estudio.

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