Imagen El sexo, el verano y los adolescentes.

El sexo, el verano y los adolescentes.

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CEPPI

✔ La relajación de las reglas hace que los jóvenes se sientan liberados y realicen cosas que no harían en otra época del año.

✔ En el verano puede haber excesos, con los consabidos riesgos.

✔ Los jóvenes que no se vinculan afectivamente con sus padres son los más vulnerables.


Durante el verano hay un aumento en la actividad sexual entre los adolescentes. Lo anterior obedece principalmente a la relajación de las reglas: los padres controlan menos a los hijos, porque no hay obligación por cumplir en horarios ni estudios y, en consecuencia, los jóvenes se sienten liberados, porque el tiempo libre es mayor. También inciden otros factores de tipo climático (hay más luz solar, más calor y humedad, elementos que modifican los ritmos hormonales y producen una mayor estimulación sexual). En esta época se intensifican las actividades grupales entre los adolescentes: lo más importante son los amigos, y eso los lleva a realizar cosas que no harían en otra temporada del año.

Por un lado, hay diversión y, por qué no, aprendizaje de vida, pero de igual modo muchos riesgos, y el sexo no es la excepción.

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Durante los días veraniegos se presenta menos inhibición y, por ende, se intensifica la búsqueda de la satisfacción inmediata en todos los sentidos: no sólo es el sexo. Aquí vienen las prácticas y los riesgos colaterales, como el abuso del alcohol y el uso de las drogas. Sabemos que en esta época hay más accidentes derivados de ello.

Esto conlleva a riesgos que van desde embarazos no deseados, abuso de anticonceptivos (como la píldora del día después), enfermedades de transmisión sexual e incluso violaciones y abuso sexual.

El Centro de Especialización de Estudios Psicológicos en la Infancia (CEEPI) ha detectado que los jóvenes más vulnerables son aquellos que sus padres no se vinculan de forma afectiva con ellos. No tienen comunicación con sus papás; se sienten solos y poco valorados, entonces recurren a los grupos de amigos para obtener cariño o se van al otro extremo: tampoco se vinculan con los otros jóvenes y lo único que desean es obtener placer (sexual) con todos los riesgos que esto puede acarrear.

Basada en la experiencia de la Clínica CEEPI, la Dra. Claudia Sotelo Arias, directora del CEEPI, dio a conocer algunas recomendaciones para los Padres de Familia:

✔ Aunque son vacaciones debe haber reglas y todos deben respetarlas.

✔ El hogar no es un hotel donde cada uno entra a la hora que quiere: debe haber horarios.

✔ Los padres deben darles a los hijos contención y una buena manera es decirles “no” cuando se sabe que están en riesgo.

✔ Los problemas entre padres y adolescentes se pueden recrudecer en vacaciones de verano: hay que estar preparados.

✔ Realizar actividades familiares donde verdaderamente haya convivencia e incluso invitar, en ocasiones, a los mejores amigos de los hijos.

✔ “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Es indispensable que los padres conozcan a las amistades de sus hijos. Es la pauta para saber en
qué pasos andan.

✔ Habla de sexo. Es necesario platicar de los riesgos de tener relaciones sexuales y de la responsabilidad que conlleva.