El nacimiento respetado.

Por el Dr. Gilberto Ramírez Bergeron

drgioram@gmail.com

El embarazo de una mujer inicia desde el periodo de la concepción, es decir cuando se fecunda una célula germinal femenina (ovocito) con una célula germinal masculina (esperma). Es entonces cuando inicia un proceso natural de división celular, y es en la semana 13 cuando termina de formarse un embrión; es, por ende, a través de esta división de células, como se empieza a formar un futuro bebé que se desarrollará y crecerá dentro del útero de la futura mamá.

Se considera que, en promedio, un embarazo dura entre 273 y 293 días aproximadamente, o bien, entre 39 y 41 semanas, desde el primer día de la última menstruación. Sólo el 2% de los bebés nacen en lo que muchos conocen como la “fecha estimada de parto”, por lo que un bebé tiene casi un mes de margen para nacer sin riesgos. Por otra parte, son los mismos médicos quienes fomentan la creencia de que si para la semana 40 no se ha producido aún el nacimiento, el mismo deberá de ser inducido, resultando probablemente en una cesárea.

Las recomendaciones y guías de todo parto respetado deberían basarse en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el cuidado y una experiencia de parto positiva, así como la Norma Oficial de atención de parto NOM-007-SSA-2016 de la Secretaría de Salud.

Un breve resumen de ambas guías, en embarazos sin riesgos, serían:

  1. Un nacimiento siempre deberá de ser acompañado.
  2. Atención respetuosa de la maternidad.
  3. Un trabajo de parto no tiene un tiempo definido; puede durar desde 4 hasta 24 horas, por lo que se deberá de respetar el tiempo adecuado para un nacimiento.
  4. No es necesario el rasurado púbico, ni el enema.
  5. La revisión del progreso del parto, por medio de un tacto vaginal, deberá de ser en intervalos de cada 4 horas.
  6. No se recomienda el monitoreo continuo del bebé con el tococardiógrafo.
  7. La anestesia epidural se recomienda dependiendo de las preferencias de la mujer.
  8. Se recomiendan diferentes técnicas de relajación, como son la respiración, música, meditación plena, aromaterapia, agua, masajes y otras técnicas, dependiendo de la preferencia de la mujer y respetando sus decisiones.
  9. Caminar y comer durante el trabajo de parto.
  10. No se recomienda el uso de oxitocina, ni la ruptura manual de las membranas para activar el trabajo de parto.
  11. No se recomienda el uso de líquidos intravenosos para abreviar la duración del trabajo de parto.
  12. No se recomienda tener a la mujer con una venoclisis durante el trabajo de parto.
  13. La posición para tener al bebé es decidida en ese momento por la mujer.
  14. No es recomendado realizar la episiotomía (corte del periné).
  15. Se debe de practicar el apego inmediato de un recién nacido con su mamá, por lo menos durante una hora, así como el alojamiento conjunto; es decir, que un bebé no tiene por qué pasar al cunero.

En México son muy pocos los hospitales privados donde se implementan estas guías y recomendaciones, siendo aún menor su incidencia en las instituciones de gobierno.

Concluyendo, un embarazo es un proceso fisiológico natural, con una baja incidencia de complicaciones siendo la madre una paciente sana y bien atendida. Por ello, una mujer embarazada puede, y debería, tomar aquellas decisiones informadas para el nacimiento respetado de su bebé. Una mujer informada es una mujer empoderada y consciente, es una mujer que ejerce su derecho a otorgarle a su bebé un nacimiento respetado. Los obstetras debemos acompañarla con respeto durante el nacimiento, atendiendo sus tiempos, sus dudas, otorgándole su espacio y dando cabida a los diferentes estados emocionales de cada mujer.

Diversos estudios demuestran una y otra vez que, cuantas más intervenciones se realicen durante un embarazo, aumentarán las posibilidades de que éste se complique, como, por ejemplo, las inducciones y las cesáreas innecesarias.

Las cesáreas son cirugías que, en ocasiones de emergencia para la mamá y/o el bebé, son fundamentales; es de hecho una valiosísima herramienta para lograr un nacimiento seguro en estas ocasiones mencionadas de peligro, en las que evitar riesgos es la mejor manera de actuar. Sin embargo, la indicación de realizar una cesárea porque en el ultrasonido se detectó una circular de cordón, es un claro ejemplo de creencia errónea con la que se justifican infinidad de cesáreas. Y como este ejemplo, existen muchos más, como la placenta vieja o calcificada o la escasez de líquido amniótico. Por otro lado, ejemplos que por el contrario sí justifican este tipo de intervención, serían un sufrimiento fetal agudo, la falta de progreso del trabajo de parto y/o anomalías en la presentación del bebé.

Una mujer embarazada debe disfrutar de su embarazo y sentirse libre de ser respetada y escuchada. Ella y su bebé son merecedores de un parto respetado.

 

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