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El bebé y los sonidos

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Durante el embarazo, el bebé dentro del útero materno va desarrollando sus órganos y tejidos y sus sentidos comienzan a funcionar poco a poco.

Se sabe que el sentido del oído comienza a funcionar alrededor de las 24 semanas de gestación, aunque dentro del saco amniótico los ruidos se escuchan amortiguados. Poco tiempo después comienza a reconocer lo que escucha cotidianamente (lo que es parte de la vida diaria de su madre), las voces de sus padres, la música que escuchan con frecuencia, los ruidos de la casa o de la calle. Los bebés al nacer conocen ya la voz de su madre, son capaces de diferenciar tonos agudos o graves e incluso distinguen la dirección de donde proviene el sonido.

Se sabe que los bebés recién nacidos tienen preferencia por los sonidos agudos. Por eso, aunque no sepamos esto cuando hablamos con un bebé, instintivamente lo hacemos en un tono agudo.

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Es muy llamativo que, en distintas lenguas, mujeres de países y culturas muy dispares, hablan a los bebés con ritmo similar, usando frases cortas, voz de falsete y emitiendo sonidos o sílabas sin sentido, pero muy similares (definido en países anglosajones como “baby talk”).

Algunas sugerencias para los padres primerizos en este tema son:

- Durante el día, cuando el bebé duerme, no limites los sonidos naturales de la casa o la calle. Así tu hijo se acostumbrará a ellos más fácilmente, y comenzará a distinguir el día de la noche, que es cuando hay más silencio.

- Cuando escuches música, que no sea demasiado fuerte, porque el oído de los bebés es más sensible que el de los adultos. Algunos estudios señalan que la música clásica ayuda al desarrollo neuronal de los bebés.

- Siempre es recomendable hablar con tu bebé, porque aun cuando no te pueda entender, te estarás comunicando de muchas maneras con él, y poco a poco conocerá el significado de los tonos con que le hablas, y más tarde de las palabras.

- Es normal que los bebés se sobresalten con un ruido fuerte.

Si el bebé es menor de 3 meses, puedes aplaudir detrás de su cabeza; si se asusta, está bien. Entre los 4 y 6 meses, cuando ya tiene control sobre su cabeza, es recomendable llamarlo por su nombre, y si voltea no tienes de qué preocuparte, debe tener cierto control de la cabeza. Llámalo por su nombre para ver si se voltea o reacciona ante tu voz. También podría girar los ojos o la cabeza buscando algún sonido interesante. Después de los diez meses, un bebé debe responder a su nombre y a los sonidos del medio familiar, como el teléfono o la aspiradora.

Si tienes dudas acerca de la audición de tu hijo, no dejes de consultar a tu médico.