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El baño del recién nacido

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Para los bebés recién nacidos todo es nuevo y desconocido, por lo que es posible que durante sus primeros baños se encuentre incómodo y llore sin parar. Pero conforme vaya conociendo la tina con agua tibia y la suavidad de la mano enjabonada de mamá, le irá gustando la sensación y, en poco tiempo, la hora del baño se convertirá en un momento esperado de placer, convivencia y comunicación.

Algunas sugerencias y consideraciones:

✔ Alrededor de las 6:00 de la tarde, un poco antes de alguna comida es buen momento para el baño diario; ya estando limpio, abrigadito y un poco cansado, comerá y dormirá tranquilo.

✔ La tina debe estar en un cuarto donde la temperatura no sea muy fresca y que no entren chiflones de aire.

✔ Antes de comenzar, hay que tener todo listo y a la mano: toalla, jabón neutro, esponja, champú, crema, pañal, pomada contra rozaduras y ropita cómoda, adecuada al clima.

✔ Es muy importante rectificar la temperatura del agua antes de meter al bebé.

✔ Si se desea, se puede poner al fondo de la tinita una toalla doblada para que no se resbale el bebé.

✔ Nunca dejes, ni por un segundo, al bebé desatendido en la tina, la cama o el cambiador.

¡Al agua patos!

Ya desnudo y dentro de la tina, rodea su cuello de modo que su cabeza quede apoyada en tu antebrazo y toma su bracito firmemente con tu mano. Con la otra mano enjabonada lava suavemente su cuerpo comenzando por la cabeza y terminando en los genitales. Tanto al lavar como al enjuagar, pon atención en pliegues, como las axilas, detrás de las orejas y el cuello.

Cuando esté limpio y tranquilo, enjuágalo perfectamente, ya sea haciendo un cuenco con tu mano o utilizando una esponja. Retíralo de la tina con ambas manos, cuidando en todo momento su cuellito, y envuélvelo en una toalla suave, para secarlo. Aplícale una crema humectante o loción para bebé y, al colocar su pañal, no olvides poner una crema para prevenir las rozaduras. Realiza los cuidados del cordón umbilical que haya recomendado su médico y vístelo inmediatamente para evitar que se enfríe. Envuélvelo en una manta, para que, calmado y calientito, tome su siguiente alimento y descanse.