El aseo de tu bebé.

Uno de los cuidados que requiere tu recién nacido, todos los días, es el baño y el cambio de pañal, y para una madre primeriza casi siempre representa un desafío enorme.

El baño

Para los bebés recién nacidos todo es nuevo y desconocido, por lo que es posible que durante sus primeros baños se encuentre incómodo y llore sin parar. Pero conforme vaya conociendo la tina con agua tibia, la suavidad de tu mano enjabonada y los aromas, le irá gustando la sensación y en poco tiempo la hora del baño se convertirá en un momento esperado de placer, convivencia y de comunicación con mamá.

Alrededor de las 6:00 de la tarde, un poco antes de alguna comida es buen momento para el baño diario; ya estando limpio, abrigadito y un poco cansado, comerá y dormirá tranquilo. Ubica la tina en un cuarto donde la temperatura no sea muy fresca y que no entren chiflones de aire y ten todo listo y a la mano: toalla, jabón neutro, esponja, champú, crema, pañal y ropa cómoda y calientita.

Es muy importante que rectifiques con mucho cuidado la temperatura del agua.

Puedes poner al fondo de la tinita, una toalla doblada para que no se resbale tu bebé. Rodea su cuello de modo que su cabeza quede apoyada en tu antebrazo y toma su bracito firmemente con tu mano. Con la otra mano lava suavemente su cuerpo comenzando por la cabeza y terminando en los genitales.

Cuando esté limpio, enjuágalo perfectamente y sácalo con ambas manos, cuidando en todo momento su cuellito, y envuélvelo en una toalla suave, para secarlo. Aplícale una crema o loción para bebé y vístelo inmediatamente para evitar que se enfríe.

El baño puede ser un momento grato de ternura y comunicación con tu chiquito. Pronto le perderás el miedo a bañarlo y él lo empezará a disfrutar también.

Cambio de pañal

Ten todo preparado antes de comenzar; un pañal limpio, toallitas húmedas sin alcohol, una crema anti-rozaduras y el basurero, porque una vez que comiences no puedes dejar al bebé en el cambiador o la cama solo.

Para asear el área de pañal de una niña es importante hacerlo de adelante hacia atrás, para evitar una infección. En el caso de los niños, sobre todo si no están circuncidados, es importante retraer suavemente el prepucio y asear el área con sumo cuidado.

Para limpiar por abajo perfectamente es recomendable levantar un poco las piernas del bebé. Una vez que todo esté limpio y cuidando que no vuelvan a ensuciarse sus pompitas, enrolla el pañal y retíralo. Coloca otro pañal debajo de tu bebé, aplica un poco de crema anti-rozaduras y cierra el pañal, asegurándote de que cubra toda el área.

Si tu bebé está rozado te sugiero limpiarlo con un algodón humedecido en agua con bicarbonato o en té de manzanilla frío, para cauterizar las heridas. Si esto no funciona consulta a tu médico.

Aunque inicialmente cambiar el pañal de tu bebé pueda parecerte molesto y desagradable, esa sensación desaparecerá y podrás hacerlo rápido y eficazmente en pocas semanas.

 

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