Desafío para las nuevas generaciones.

Por la maestra Bibiana Cadena

La fuerza laboral en la era de la automatización

La nueva revolución tecnológica está modificando a la fuerza laboral. La automatización y las nuevas tecnologías han cambiado al mundo. Estos avances han permeado en todas las áreas de la vida cotidiana. El temor, hoy en día, es el número de empleos que se perderán ante los avances. Estos cambios se observan diariamente, desde las casetas de cobro de los estacionamientos, en donde cada vez más observamos que se transforman en cobros automáticos mediante cajeros, hasta los nuevos formatos de autoservicio, en donde el mismo consumidor expone la mercancía ante el lector óptico de la caja registradora y hace el pago en esta misma, prescindiendo así de la labor de la cajera.

Diversas firmas de investigación han tratado de calcular el número de trabajos que se perderán y el impacto real que tendrá; es difícil el cálculo, sin embargo en cada revolución tecnológica han desaparecido ciertos puestos de trabajo y se han creado nuevos.

Es cierto, los nuevos trabajos requerirán de una mayor especialización, y el reto de los países, como siempre, recaerá en la educación escolar. Una gran parte de las profesiones actuales serán obsoletas en 15 años. En la actualidad existen nuevas carreras universitarias, que hace 20 años ni siquiera se planteaba la probabilidad. Es indiscutible que las economías de los países, en donde los saltos tecnológicos son de gran proporción, serán los primeros en innovar en las categorías ocupacionales.

En un estudio de Mc Kinsey Company, realizado en 46 países, sugieren que casi entre cero y un tercio de las actividades de trabajo podrían ser desplazadas para 2030.

Esto depende del grado de desarrollo del país y las mayores tasas de salarios de cada uno. Para entonces se esperan cambios significativos en la agricultura y en la producción en masa. Según el estudio, en 2030 de 75 millones a 375 millones de trabajadores (14% de la fuerza laboral global) tendrán que cambiar sus campos de trabajo. La clave será la adaptabilidad de los trabajadores al entorno, y la capacitación que deberán tomar para el desempeño de las nuevas labores que aún no existen.  Por otro lado, una escolaridad que pueda superar los puestos automatizados, que permita desarrollar las habilidades y competencias necesarias en el nuevo mundo laboral, en donde la creatividad será un talento clave a impulsar, ya que es difícil de automatizar.

El cambio no será homogéneo como se ha mencionado, mientras los países se rezaguen más en tecnología, este proceso se retrasará, teniendo como consecuencia una brecha cada vez más amplia con los países desarrollados, en donde los salarios son los que sufrirán el embate de la revolución tecnológica.

Según una publicación de Forbes, algunos ejemplos de profesiones con futuro son: granjero eólico (profesionista en energía eólica y conocimientos de ingeniería ambiental mecánica y meteorológica); diseñador de vehículos alternativos (profesionista que diseñe vehículos amables con el medio ambiente); granjeros verticales (experto en agro-ingeniería, condiciones meteorológicas, etc.); consultor geriátrico (médico especialista en adultos mayores), etc.

En resumen, ramas como la nanotecnología, ingeniería aeroespacial, mecatrónica, biotecnología, ciencias ambientales y social media acapararán una gran parte del mercado laboral y los profesionistas que se preparen se llevarán las mejores posiciones.

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