Cuando el amor no basta.

Por Eduardo López / Psicoterapeuta e instructor de Kung Fu, Tai Chi y Chi Kung médico /        a

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Uno de los grandes errores en una relación de pareja es la creencia de que el amor basta, o es suficiente para que ésta sea estable, duradera y feliz.

Aún recuerdo cuando pensaba que debía estar con alguien, empezar una relación o que una persona era la mejor opción como pareja, simplemente por el hecho de estar enamorado. Siendo éste otro de los grandes errores, confundir el enamoramiento con el amor.

Estar enamorado, o incluso amar de verdad a alguien, no es suficiente razón para empezar una relación, hay miles de relaciones que terminan mientras las personas aún se aman. Y aquí entra justo uno de los más grandes enemigos en el camino de nuestra felicidad: “el orgullo”.

Ese orgullo que nos hace decir: “que no les resulte a los demás no significa que no me vaya a resultar a mí”, o el clásico: “es que ellos no se amaban lo suficiente, pero nosotros sí.”

No por nada Eric Fromm (destacado psicoanalista) ve la necesidad de escribir un libro titulado “El arte de amar”, porque en primer lugar no basta con amar, sino hay que saber amar.

Creemos que el amor es algo que se da de manera natural, nadie debería enseñarnos cómo hacerlo, “no hay gran ciencia en ello”, pensamos. Creemos que sólo se trata de sentir, pero la mayoría de nosotros tenemos modelos tan distorsionados, basados en nuestra crianza y lo observado con nuestros padres, que desconocemos qué es el verdadero amor.

Sin darnos cuenta, nos comportamos fríos o poco afectuosos, le delegamos a nuestra pareja la responsabilidad de hacernos felices (cuando nadie podría con semejante tarea), nos volvemos celosos o dependientes, condicionamos nuestro cariño o muestras de afecto, “te amo si haces esto o aquello” o “mientras no hagas esto otro”.

Solemos proyectar nuestros traumas, gustos, molestias o incapacidades al otro: Tal vez sea intolerante y le diga desesperante al otro, puede que sea inseguro y piense que mi esposo o esposa son demasiado “jocosos”, puede que no sepa ser afectuoso y acuse al otro de encimoso, tal vez tenga problemas para vivir mi sexualidad y diga que mi esposo es un pervertido, etc. Es por ello que la prueba de amor de este siglo, no será otra cosa más que el trabajo interior, el análisis y la auto-reflexión, porque terminamos cargándole a nuestra pareja la gran mayoría de nuestros problemas, pensando que el otro es el que está lleno de defectos, cuando quizá, nosotros seamos los que tengamos las fallas.

Es cierto, el amor no basta, un amor maduro verá la compatibilidad, aprenderá a amar, se autoanalizará y estará siempre abierto al conflicto y a la escucha, intentará corregir sus errores, buscará diversificar la vida sexual y avivar la llama, antes de criticar se preguntará y reflexionará sobre sí mismo, aprenderá a comunicar sus inquietudes, sabrá que todo lo mencionado anteriormente le puede fallar, pero cada vez tratará de hacerlo mejor, y si todo esto al final termina por fallar, o se da cuenta de que a pesar del amor la relación no es conveniente, no hace bien a los dos o no debe continuar, sabrá (por ese mismo amor) decir adiós, porque ese mismo amor se tiene a sí mismo y a su compañero o compañera, y a veces por ello es mejor decir adiós.

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