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Compañeros de planeta

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Las mascotas que comparten la vida con nosotros son nuestros compañeros de planeta y se vuelven parte de nuestra familia, grupo social o manada, formando lazos afectivos fortísimos con nosotros los humanos. Esta interacción ínter específica (entre diferentes especies) se nos muestra llena de enseñanzas, donde el lenguaje no tiene cabida. En muchas ocasiones, esta interacción con los animales de compañía es tan profunda que llegan a suplir necesidades emocionales diversas en nosotros los humanos. Un ejemplo es cuando los dueños de un perro o gato tienen el llamado síndrome del "nido vacío" porque sus hijos ya se han ido de casa; entonces vuelcan toda su atención hacia esa mascota que ahora ocupa el lugar de los hijos que ya no están. Otro caso es el de la pareja sin hijos, y el perro o gato cubren el papel del hijo.

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En cualquier caso, los humanos podemos llegar a formar un vínculo muy intenso con nuestras mascotas, tanto que muchas veces casi podemos adivinar lo que nuestro perro o gato quiere y ellos lo que nosotros pensamos, sin necesidad de decirnos nada; establecemos un idioma especial, hablando distintos lenguajes.

Quienes tenemos la fortuna de convivir diariamente con animales, recibimos el regalo de esta interacción: los animales son ejemplos de confianza, gratitud y entrega. Saben vivir en el presente y nos enseñan una lección de humildad, recordándonos que, antes que nada, somos animales que habitamos esta tierra durante un tiempo, somos solo una especie más, compañeros de planeta.