¿Cómo comunicarme con mi adolescente?

Por Marisol Gómez / Visita su blog el arte de vivir en familia

Cuando nuestro hijo entra a la adolescencia, lo que antes nos parecía fácil y natural, como comunicarnos con él, ahora se complica. Esto se debe a que nuestro hijo está sufriendo muchos cambios. La relación que llevaba con nosotros también cambia, rompiendo temporalmente nuestros canales de comunicación. El reto de nosotros los padres es encontrar nuevos caminos para comunicarnos y construir nuevamente nuestros canales de comunicación.

¿Cómo me puedo comunicar con él? Podemos empezar por practicar los siguientes aspectos para llegar a tener una comunicación más asertiva y afectiva con nuestro adolescente:

  • Hablar de sus pensamientos, gustos, intereses, preocupaciones, deseos, sueños, problemas, etc., demostrándole todo nuestro interés en su persona y en sus cosas. Dedicarnos tiempo para conocerlo y que nos conozca.
  • Saber escucharlo, dejar de hacer lo que estamos haciendo para atenderlo y comprenderlo. Escucharlo con nuestros oídos, pero sobre todo con el corazón. Escuchar, para que él me hable. Cuando lo escuchamos le manifestamos lo importante que es para nosotros, y al no escucharlo le comunicamos nuestro desinterés hacia él. Entender que sus cosas y problemas son muy importantes para ti.
  • No sermonear o criticar. Los sermones bloquean nuestra comunicación. Nuestro hijo siente nuestras críticas como un rechazo a su persona. Las respuestas que le damos o las reacciones que tenemos logran muchas veces que nuestro hijo se arrepienta de haberlo contado. Hablar menos y escuchar más.
  • Compartir con él lo que sentimos ante su comportamiento, sin atacarlo y ofenderlo. Corregirlo desaprobando el acto, pero nunca a su persona, con energía, pero respetándolo y siendo cariñosos. Buscar siempre que nos escuche y no que se ponga a la defensiva.
  • Sólo darle consejo cuando nos lo pida o cuando sea por causa de disciplina. Llevarlo a reflexionar sobre lo que se puede hacer.
  • Controlar nuestras emociones es difícil por las explosiones de nuestro hijo, pero somos nosotros los que debemos guardar la calma y la serenidad. Si nos damos cuenta de que estamos perdiendo el control de nuestras emociones será mejor suspender la plática, irnos a calmar y reanudarla cuando estemos tranquilos. Nunca dejarla en el olvido, porque eso es una señal de desinterés. Recordar que los adultos somos nosotros y que él es el adolescente.
  • Hablar de los sentimientos en primera persona: “Yo me siento” y no “Tú me haces sentir”… Esto evitará que nuestro adolescente se ponga a la defensiva.
  • No juzgar los motivos que lo llevaron a actuar así, porque estaremos cometiendo una injusticia, el único que sabe los verdaderos motivos de ese comportamiento es él.
  • Pedir lo que queremos que haga y no exigirlo o manipularlo. Cuando se lo pedimos lo motivamos a hacerlo, cuando se exige o manipula no se le motiva a la acción.
  • Recordar como éramos cuando teníamos su edad y platicarle de ello.
  • Nuestro hijo necesita que le demos su espacio de intimidad, es por esto que no debemos forzarlo a comunicarse con nosotros. Decirle: “Estamos aquí para escucharte cuando lo necesites, sabes que cuentas con nosotros siempre”. Evitar los interrogatorios.
  • Hablarles con respeto y cariño, cuidando el modo en que lo hacemos, porque para él es más importante el cómo se lo decimos, que lo que le decimos. Cuidar que el momento sea el adecuado. Por ejemplo, dos grandes errores que podemos cometer son: no estar atentos a su estado emocional antes de hablar (momento adecuado) y subir la voz para demostrar autoridad (modo).

Recordemos que lo que debemos buscar al comunicarnos con nuestro hijo es crear un vínculo de amor que nos permita guiarlo y orientarlo en esta etapa de tanta confusión.

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