¿Alergia a la leche o intolerancia a la lactosa?

La alergia a la leche y la intolerancia a la lactosa pueden tener síntomas similares. Aquí te decimos cuáles son las diferencias.

Bebé feliz, papás felices. Pero, cuando tienen dolores de panza, ese balance puede cambiar. Es importante llegar al origen del problema para poder ayudar a tu niño a sentirse mejor lo antes posible.

Tanto la sensibilidad a la lactosa como la alergia a la leche de vaca pueden causar problemas estomacales, pero ¿cómo diferenciarlos? Elisa Gómez Reyes, Gerente Médico del negocio de nutrición de Abbott responde las principales preguntas sobre el tema.

¿Cuál es la diferencia entre la alergia a la leche de vaca y la intolerancia a la lactosa?
Aunque ambos tienen síntomas similares— puede haber regurgitación o reflujo, vómito, dolores abdominales, cambio en el color de las evacuaciones e incluso  diarrea. Puede ser bastante difícil distinguir entre los dos, pero son dos condiciones completamente diferentes.

  • Una alergia alimentaria, como lo es la alergia a la leche de vaca, es una reacción que involucra una respuesta adversa del sistema inmunológico a las proteínas de la leche.
  • La intolerancia a la lactosa es causada por una incapacidad para digerir y descomponer la lactosa, que es el principal azúcar en la leche, causando síntomas gastrointestinales.

La Dra. Gómez indica que la intolerancia a la lactosa es incómoda para tu bebé por todos los síntomas que ocasiona, pero finalmente no es un problema grave y se resuelve evitando la lactosa de la leche o consumiendo fórmulas infantiles sin lactosa. Por otro lado, una alergia alimentaria puede ser muy peligrosa y puede causar síntomas adicionales e inclusive retrasar el crecimiento de tu hijo.

Existen diferentes tipos de reacciones a la proteína de leche de vaca, hay alergias que se consideran leves y que generan reacciones como el enrojecimiento, erupciones, urticaria o nariz mocosa. Mientras que otras que involucran una respuesta moderada a severa pueden ser mucho más serias, como tener problemas para respirar,  inflamación de la lengua, cierre de  garganta, problemas crónicos en el sistema digestivo o respiratorio y hasta pérdida de conciencia. Por seguridad, niños alérgicos a la proteína de la leche  de vaca deben evitar por completo todos los ingredientes que puedan contenerla y buscar fórmulas infantiles a base de aminoácidos o de  proteína extensamente hidrolizada para poder obtener los nutrientes que necesita.

¿Qué debes hacer si sospechas que tu hijo es alérgico a la proteína de leche de vaca o intolerante a la lactosa?

Cuando un niño tiene problemas tolerando la  leche o una fórmula infantil, muchos automáticamente asumimos que tiene una alergia, cuando en realidad puede ser una intolerancia. El consejo es, no intentes diagnosticar los síntomas, lo mejor que puedes hacer es hablar con tu profesional de la salud, ellos pueden realizar una evaluación completa, tomar la historia de todos los síntomas y también referirte a un pediatra especialista en alergias, de ser necesario.

¿Los niños que tienen intolerancia a la lactosa o alergia a la proteína de leche de vaca, deben tener una dieta libre de lácteos?  

Si tu hijo es diagnosticado con alergia a la proteína de la leche de vaca y es un lactante o tiene menos de 2 años de edad, debes evitar todos los productos que tengan proteína de leche intacta y optar por fórmulas infantiles que sean a base de aminoácidos o de proteína extensamente hidrolizada. Inclusive puede consumir una fórmula infantil a base de proteína de soya, comenta Elisa Gómez.

Cuando los niños presentan un problema de sensibilidad a la lactosa, -ya sea porque genéticamente son intolerantes, o que se vuelven intolerantes de forma transitoria; posterior a alguna diarrea –  lo único que se debe de hacer en estos casos es brindar una fórmula infantil reducida en lactosa o libre de ella.

La buena noticia es que  cuando la  intolerancia a la lactosa puede ser derivada de un virus o del uso de antibióticos, esta usualmente desaparece por sí sola al poco tiempo después de la enfermedad y comúnmente el cambio en la dieta es provisional, mientras se está experimentando los síntomas, incluyendo una fórmula especial o reducida en lactosa.

REFERENCIAS:

British Journal of Nutrition (2012), 107, 325–338

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