Abuelos y nietos, un amor incondicional.

La forma de vida actual, particularmente en las grandes ciudades, ha dado pie a importantes cambios en la dinámica familiar; cada día más madres (muchas de ellas solteras) salen de casa a trabajar, poniendo en manos de los abuelos el cuidado de los pequeños.

Sea o no este el caso, los abuelos que están presentes siempre juegan un importante papel en la vida de sus nietos; son mediadores, muestra de la capacidad de adaptación del ser humano, y testimonio viviente de otros tiempos, pero sobre todo una fuente de amor incondicional para sus nietos.

Hoy, los abuelos no son como la idea preconcebida de antaño, sin dientes, lentos, canosos y arrugaditos. Hoy los abuelos son hombres y mujeres dinámicos, con una vida muy activa, que cuentan con el tesoro de la experiencia, pero con la fortuna de tener un cuerpo aún joven, vigoroso y saludable y una expectativa de vida de muchos más años. Los abuelos de hoy juegan con sus nietos, se divierten y se ríen con ellos; algunos incluso son sus cómplices contra la disciplina de los padres.

Los nietos son para sus abuelos una fuente de satisfacción, ya que representan la trascendencia de sus propios hijos, sin que ellos tengan, en la mayoría de los casos, las responsabilidades de la crianza y la manutención; simplemente pueden darse el lujo de consentirlos y mimarlos y de recibir todo el cariño que los niños pueden dar.

Los abuelos entregan a sus hijos una serie de costumbres y formas que determinan las dinámicas y valores familiares, en el día a día, y que trascienden en los nietos.

Las anécdotas de la familia, los hechos destacados o heroicos de los ancestros, pasan a las generaciones siguientes a través de pláticas e historias de antaño, que los abuelos cuentan una y otra vez, a veces con variaciones, pero siempre con afecto y la intención de dejar algo en sus nietos, y lo dejan; además del contenido de esas historias, se quedan para siempre en el corazón de los nietos las palabras afectuosas, las caricias y el amor de sus abuelos; estos niños y jóvenes serán en el futuro padres y abuelos, y trasmitirán la tradición familiar con amor, con risas y quizá con alguna que otra imprecisión, manteniendo vivos a sus antecesores. No dejes pasar la oportunidad de convivir con tus nietos y disfrútalos al máximo.

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