La enfermedad que poco a poco le roba el control al cuerpo
La enfermedad de Parkinson es un trastorno del sistema nervioso que afecta principalmente el movimiento. Se desarrolla de forma lenta y progresiva porque ciertas células del cerebro comienzan a morir. Estas células producen dopamina, una sustancia que ayuda a controlar los movimientos del cuerpo. Cuando la cantidad de dopamina disminuye, aparecen los síntomas característicos de la enfermedad.
Hasta ahora no se conoce una causa única. Se cree que el Parkinson aparece por una combinación de factores genéticos y ambientales. En la mayoría de los casos no existe un desencadenante claro, aunque la edad es el principal factor de riesgo. Es más frecuente después de los 60 años, aunque también puede presentarse en personas más jóvenes.
Muchas personas piensan que el primer síntoma siempre es un temblor, pero no es así. Algunas comienzan con rigidez en los músculos, movimientos más lentos o dificultad para mantener el equilibrio. También puede cambiar la forma de caminar: los pasos se hacen más cortos y cuesta iniciar el movimiento.
Con el paso del tiempo pueden aparecer otros síntomas, como una voz más baja, letra cada vez más pequeña, disminución de la expresión facial y problemas para dormir. Algunas personas también presentan pérdida del olfato, estreñimiento o cambios en el estado de ánimo, incluso años antes de que aparezcan los problemas de movimiento.
Aunque el Parkinson todavía no tiene cura, existen medicamentos, rehabilitación física, terapia ocupacional y del lenguaje que ayudan a controlar los síntomas y a mantener una buena calidad de vida durante muchos años. En algunos pacientes también puede considerarse la estimulación cerebral profunda, una cirugía que ayuda a controlar ciertos síntomas cuando los medicamentos ya no son suficientes.
Uno de los pacientes más conocidos es el actor Michael J. Fox, quien fue diagnosticado con Parkinson a los 29 años. Desde entonces ha dedicado gran parte de su vida a crear conciencia sobre la enfermedad y a impulsar la investigación científica a través de su fundación. Su historia ha inspirado a millones de personas y ha contribuido a que el Parkinson sea mucho más conocido en todo el mundo.
Reconocer los síntomas de forma temprana y acudir con un neurólogo permite iniciar el tratamiento oportunamente. Aunque vivir con Parkinson representa un desafío, los avances médicos han permitido que muchas personas continúen llevando una vida activa durante muchos años.
