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Hantavirus: ¿la nueva pandemia? Lo que realmente sabemos del virus que encendió las alarmas en un crucero


Hantavirus: ¿la nueva pandemia?
Lo que realmente sabemos del virus que encendió las alarmas en un crucero

En los últimos días, un brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius volvió a poner esta enfermedad en los titulares y disparó comparaciones con la pandemia de COVID-19. Pero, ¿realmente estamos frente a una nueva amenaza global?

La respuesta corta es: no parece probable.

El hantavirus no es un virus nuevo. Se conoce desde hace décadas y normalmente se transmite por contacto con orina, saliva o excrementos de roedores infectados. Las personas pueden contagiarse al inhalar partículas contaminadas en lugares cerrados, como bodegas, cabañas o espacios con presencia de ratones.

Lo que ha llamado la atención del brote reciente es que estaría involucrada la variante “Andes”, detectada en Sudamérica y una de las pocas cepas capaces de transmitirse entre personas en circunstancias muy específicas y de contacto estrecho.

Hasta ahora se han reportado varios casos relacionados con el crucero y al menos tres fallecimientos, lo que provocó cuarentenas, rastreo internacional de contactos y vigilancia sanitaria en distintos países.

Sin embargo, expertos y la Organización Mundial de la Salud han insistido en que el riesgo de una pandemia es bajo. Aunque el hantavirus puede ser mucho más letal que otros virus respiratorios, también es mucho menos contagioso.

Los síntomas iniciales pueden parecerse a los de una gripe: fiebre, dolor muscular, cansancio, náuseas y dolor de cabeza. En algunos casos, la enfermedad progresa rápidamente y afecta los pulmones, causando dificultad respiratoria severa.

Actualmente no existe una vacuna ampliamente disponible ni un tratamiento específico contra el hantavirus, por lo que la prevención sigue siendo fundamental. Evitar el contacto con roedores y limpiar adecuadamente espacios cerrados con posibles excrementos de ratón son medidas clave.

Más que una “nueva pandemia”, el brote reciente parece ser un recordatorio de algo importante: los virus que viven en animales siguen representando un desafío constante para la salud pública mundial.