Lo que el ejercicio le hace a tu glucosa (y que no imaginas)
Cuando hacemos ejercicio, los músculos utilizan glucosa como fuente de energía. Esto significa que el azúcar que está en la sangre entra a las células para ser utilizada, lo que ayuda a disminuir sus niveles. Este efecto puede ocurrir incluso sin necesidad de grandes cantidades de insulina, la hormona que regula la glucosa. Normalmente, la glucosa entra a las células gracias a la insulina, que actúa como una “llave” para abrir la puerta y permitir su entrada. Pero cuando hacemos ejercicio, los músculos en movimiento pueden captar glucosa directamente desde la sangre, sin necesidad de utilizar tanta insulina.
Además, la actividad física mejora la sensibilidad a la insulina. Esto quiere decir que el cuerpo utiliza mejor esta hormona, permitiendo que la glucosa entre más fácilmente a las células. Como resultado, se evita que el azúcar se acumule en la sangre.
El ejercicio también tiene beneficios a largo plazo. Practicarlo de forma regular ayuda a mantener un peso saludable, reduce la grasa corporal y mejora la salud del corazón. Todo esto contribuye a un mejor control de la glucosa y a disminuir el riesgo de complicaciones.
No es necesario hacer actividades intensas para obtener beneficios. Caminar, andar en bicicleta, nadar o incluso bailar pueden ser opciones efectivas. Lo importante es la constancia. Se recomiendan al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana, distribuidos en varios días.
Sin embargo, las personas con diabetes deben tomar algunas precauciones. Por ejemplo, es recomendable medir la glucosa antes y después del ejercicio, especialmente si usan insulina o ciertos medicamentos. También es importante mantenerse hidratado y no hacer ejercicio en ayunas si existe riesgo de hipoglucemia.
