3 Regalos de Navidad.

Por M. H. Espinosa

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En estas épocas navideñas es imposible no recordar el clásico inmortal de Charles Dickens, A Christmas Carol, que normalmente se traduce como “Cuento de Navidad”, donde el Señor Ebenezer Scrooge es visitado por tres espíritus navideños: el espíritu de las navidades pasadas, el espíritu de las navidades presentes y finalmente el espíritu de las navidades futuras, y entre los tres logran romper el hielo que envuelve el corazón del frío y avaro Scrooge, y hacer que vuelva a disfrutar de la vida y ser una persona sana nuevamente.1 Este clásico infantil puede ser mal interpretado como un cuento exclusivamente para niños, pero siendo completamente sinceros, ¿cuántos de nosotros no hemos crecido para abandonar nuestro asombro y simpleza infantil, para remplazarlas con actitudes de “grinch”, en especial durante estas fechas, siendo ahora nosotros el Scrooge de nuestra propia historia? Es por ello que en esta ocasión he decido hacerte tres regalos de navidad, emulando a Dickens, para ver cuánto hielo podemos remover de nuestros corazones.

El regalo de las navidades pasadas

En el mundo de la psicología actual se reconoce que, desde el nacimiento hasta los 3 años, el cerebro del bebé se encuentra en un momento sumamente receptivo, comparable con un estado de hipnosis, donde toda la información que se recibe queda interiorizada, casi como un “mandamiento divino”. En este estado de intensa recepción cualquier frase como: las niñas bonitas no se enojan, a papá le molesta que llores, los niños no lloran, mamá es más feliz cuando no haces ruido, las niñas bonitas siempre comparten sus juguetes, etc., tiene el potencial de quedar como una regla inquebrantable, que después se manifiesta en el adulto como parte de su personalidad. En el caso de la frase “las niñas bonitas siempre comparten sus juguetes”, puede dar lugar a que como mujer adulta tenga problemas para ponerle límites a las personas que la rodean, y en el caso de la famosa frase “los niños no lloran”, puede desencadenar un patrón que imposibilite al niño de expresar emociones ya siendo adulto. El problema radica en que toda esa información que traemos dentro, como un “programa” que corre en nuestro cerebro sin que nosotros nos demos cuenta, gobierna nuestra vida, decisión por decisión. Carl Gustav Jung, un médico psiquiatra suizo, solía decir: “hasta que no te hagas consciente de lo que llevas en tu inconsciente, éste último dirigirá tu vida y tú le llamarás destino”.2 La mayoría de las teorías psicológicas coinciden en que cerca del 95% de nuestras decisiones son tomadas por la mente inconsciente, y sólo el 5% de nuestras acciones nacen de la mente consciente. Enric Corbera, uno de los mayores exponentes de la teoría de la Bioneuroemoción,3 afirma que el estado emocional de una madre, durante los primeros tres meses de embarazo, marca por siempre la vida de ese bebé, llegando incluso a pasar información y expectativas del clan familiar a ese bebé, aun sin haber nacido. A esto Enric Corbera le llama “programación” y sistema de “creencias” familiares. Te puedes estar preguntando: ¿En dónde radica la importancia de saber esto? Muy simple, todos conocemos la famosa frase de “nada es verdad, nada es mentira, todo depende del cristal con que se mira”, pues resulta que todas nuestras creencias familiares, sumadas con nuestra programación, forman dos cristales a través de los cuales miramos el mundo y todo lo que nos rodea, pero no somos conscientes de ello. Nos resulta casi imposible ver las cosas como genuinamente son, ya que constantemente vemos las cosas bajo unos lentes que las modifican y distorsionan, para bien o para mal. Las cosas y las personas que nos rodean sólo son. Nada es intrínsecamente bueno o malo, todo sólo es. Nosotros imprimimos a las cosas y a las personas los calificativos de “bueno” o “malo”, según nuestro sistema de creencias y nuestra programación. Un ejemplo puede ser la celebración de Navidad, algunas personas odian la fecha, otras la esperan con ansia cada año, pero ambos puntos de vista son una proyección personal. La Navidad sólo es, ni para bien, ni para mal, sólo es. Nosotros le agregamos la carga emocional extra.

Tu  primer  regalo es:

Toma consciencia de toda tu programación y sistema de creencias familiares, y ganarás por primera vez en tu vida LIBERTAD EMOCIONAL.

El regalo de las navidades presentes

Visitemos ahora el momento presente. De manera natural solemos subestimar el poder que nos habita, escuchamos frases como: “tu pensamiento crea tu realidad” o “todas las cosas están interconectadas”, pero suena más a un pensamiento bonito para una tarjeta de cumpleaños, que a algo que te tomes en serio. Nos parece mucho más fácil pensar que entró Mercurio retrógrado y que por eso nos despidieron del trabajo, o que Dios nos mandó hijos drogadictos que nacieron con esa “mala estrella”, que asumir que nosotros tenemos la responsabilidad de las cosas que nos ocurren en todos los escenarios. Se nos pasa por alto que la mayoría de nuestros pensamientos destructivos y negativos terminan manifestándose en nuestras vidas como profecías autocumplidas, y no como un destino cruel del que no nos podemos escapar. Después de leer estas líneas muchos pueden estar diciendo: “yo no pensé ojalá que me despidan, yo sí quería mi trabajo” o “no, de verdad que mis hijos sí salieron mal de fábrica, yo no los pedí así”, pero el problema es que no somos conscientes de cómo nuestra psique se manifiesta en nuestras vidas. Recordemos lo que decía Jung, no fue el destino, fue tu mente inconsciente la que así manifestó las cosas.4

Enric Corbera menciona en sus seminarios de Bioneuroemoción que una de las principales características de lo divino es su capacidad para crear, dado que los humanos estamos hechos a forma y semejanza de lo divino, está intrínseco en nuestra naturaleza esa capacidad para crear constantemente.5 Es por ello que todas esas frases de “tú eres lo que piensas” o “vigila tu pensamiento, ya en el futuro se manifestará como tu realidad”, son completamente reales y no simples palabras en las tarjetas de felicitaciones. Con cada pensamiento, y con cada emoción, vamos formando nuestro mundo, lo que nos lleva a plantearnos: pero qué pasa cuando me enfermo, de manera consciente nadie quiere agonizar con una enfermedad incurable. Para Enric Corbera todo síntoma es resultado de una incoherencia entre los impulsos naturales del individuo y sus creencias programadas.

Tu segundo regalo es:

Toma consciencia de todas las incoherencias que forman parte de tu día a día y lograrás ir un paso adelante de todos tus males. Como un bono extra, si estás enfermo, te invito a poner en un buscador por internet las palabras: “Diccionario de Bioneuroemoción” (es gratuito). De nada.

El regalo de las navidades futuras

Al igual que Dickens, vamos a cerrar este cuento con una visita al futuro. ¡Cuida tu ambiente emocional! Es de suma importancia que le pongas atención al ambiente emocional en el que vives a diario. Recientes investigaciones han descubierto que las personas de la tercera edad que utilizan menos medicamentos, y se encuentran en mejores estados de salud, a comparación con otras personas de la misma edad, tuvieron buenos ambientes emocionales durante sus primeros 50 años de vida. Si quieres una vejez saludable necesitas mejorar tu ambiente emocional y buscar cultivar relaciones significativas de calidad con otras personas. Un ambiente emocional sano quiere decir eliminar las relaciones tóxicas que se encuentran presentes en tu vida. Enric Corbera dice: “Un mal ambiente emocional no te mata de inmediato, pero te roba la vida a pellizcos”.6 Si te encuentras en un trabajo que odias, renuncia ya; si tu esposa/esposo te tiene harto, divórciate ya; si no eres feliz con esos amigos, busca unos nuevos de inmediato. Desde este momento regálate un ambiente emocional sano, con relaciones basadas en amor y respeto.

Tu tercer regalo es:

La salud y bienestar de tu futuro dependen de la salud de las relaciones de tu presente. Rodea tu vida de amor, da amor y eso mismo vas a recibir en el futuro.

¡¡FELIZ NAVIDAD!!

 

Referencias:

1          Cuento de Navidad, de Charles Dickens.

2          Carl Gustav Jung, /www.psicoactiva.com/ (google) recuperado el 18-09-2018.

3          Enric Corbera. Instituto de Bioneuroemocion:

https://www.enriccorberainstitute.com/bioneuroemocion (google) recuperado el 18-09-2018.

4          Op. Cit.

5          Enric Corbera Institute:

https://www.enriccorberainstitute.com/ (google) recuperado el 18-09-2018.

6          Op. Cit.

Bibliografía:

  • Charles Dickens. Cuento de Navidad. Alianza Editorial, 2016.
  • Carl Gustav Jung

/www.psicoactiva.com/ (google) recuperado el 18-09-2018.

  • Enric Corbera. Instituto de Bioneuroemoción: https://www.enriccorberainstitute.com/bioneuroemocion (google) recuperado el 18-09-2018.
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