Imagen Leche materna, el mejor alimento para el recién nacido

Leche materna, el mejor alimento para el recién nacido

Compartir

La leche materna es el mejor alimento posible para cualquier recién nacido y sólo su madre puede ofrecérselo; la leche materna, además de los componentes de nutrición excepcionales que otorga, le da al bebé protección frente a muchas enfermedades, tales como catarros, neumonía, diarreas, otitis, infecciones de orina, e incluso algunos especialistas señalan que puede prevenir otras patologías futuras, como asma, alergias u obesidad. Además, a través del acto de amamantar, la cercanía y el contacto piel con piel se establece un vínculo de afecto e intimidad único. Este vínculo se puede establecer también con el uso del biberón cuando se alimenta al niño haciendo contacto visual, acariciándolo y diciéndole palabras amorosas y dulces.

La lactancia no sólo es benéfica para el bebé, también la mamá se ve beneficiada, ya que al producir leche el útero se contrae a su tamaño original más fácilmente, pierde el peso ganado durante el embarazo y estudios científicos señalan que además ayuda a prevenir la anemia, hipertensión y depresión posparto.

Otra de las ventajas que otorga la leche materna es que es ecológicamente ideal. Para su producción no se requieren procesos contaminantes derivados de la fabricación, envasado y transportación. Sólo se requiere de una alimentación sana y de beber suficientes líquidos por parte de la madre. Esto sin mencionar el aspecto económico.

Antes de que comience la producción de leche propiamente dicha, la madre produce calostro, que ofrece al recién nacido enorme protección y nutrición en las primeras horas después de haber nacido, por lo que es recomendable dar el pecho lo más pronto posible después del nacimiento. Además, el bebé encuentra confort y consuelo a través de succionar el pecho; por eso, y para que la lactancia se establezca exitosamente más adelante, es recomendable dar el pecho a libre demanda, es decir, cada vez que el bebé lo pida. Entre el primer y el cuarto día y tras succionar el bebé con frecuencia el pecho, sucede lo que llamamos la “Subida de Leche”, que es cuando los pechos se ponen tensos e inflamados. Este es el momento en que la leche se comienza a producir. Después de algunas semanas, una vez que se ha establecido la lactancia y los horarios se han regularizado, se puede comenzar a extraer la leche para ofrecersela en un biberón.

No se debe olvidar que un recién nacido sano no necesita más líquidos que los que obtiene de la leche de su madre, por lo que no es necesario, ni recomendable, darle agua, tés ni otros líquidos. Cualquier duda es conveniente consultar con el pediatra.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Academia Americana de Pediatría (AAP), y la Secretaría de Salud se recomienda la alimentación exclusiva de leche materna durante los primeros 6 meses de vida del niño.